Hoy me he levantado con ganas de tocar las narices. Porque sí, porque hace mucho, porque me da la gana y porque yo lo valgo.


Voy a hablaros de mi país, un lugar absurdo e imposible en el que los comunistas se hacen pasar por demócratas, los liberales de salón no renuncian a la sanidad pública mientras defraudan el IVA y la mitad de sus habitantes se quiere inventar una historia paralela y renunciar a su auténtico legado.

Un país dónde todo el mundo, en definitiva, se siente legitimado para contar su propia versión de la historia, pues, al fin y al cabo, la inmensa mayoría ni la conoce ni le importa lo más mínimo con tal de contar su versión de los hechos.

El camarero del bar de mi calle dice que se irá de España si gana las elecciones Unidos-Podemos aunque no se haya leído su catálogo de ideas.

El nuevo de contabilidad me llama facha, aunque no sepa ni que significa, ni que fue el fascismo. Al fin y al cabo todo el que no piensa como él es un “facha de mierda”. Por cierto, el se considera muy demócrata porque un par de veces ha ido a un par de actos a votar a mano alzada algo sobre lo malos que son los bancos y se ha creído que la democracia asamblearia ejercida solo entre los de la misma cuerda es una democracia real. Al fin y al cabo ¡a quien le importa lo que piensan los fachas de mierda!.

Vivo en un país en el que el líder del partido socialista con más historia se enorgullece de una estirpe en la que hasta sus cuatro abuelos eran socialistas. ¡Viva la diversidad!, ¡viva la confrontación de ideas!.

Vivo en un país en el que hay gente que se muestra “de un partido” como yo me muestro hincha del Real Sporting de Gijón. Viva el sentido común y la razón lógica.

Vivo en un país en el que los socialistas apoyan dictaduras y los nuevos adalides de la democracia popular se muestran en contra de la única democracia de Oriente medio.

Vivo en un país en el que los grandes defensores de los derechos del colectivo LGBT apoyan públicamente regímenes en los que serían ejecutados por el mero hecho de ser o existir.

Vivo en un país en el que los autónomos y pequeños empresarios aún me ofrecen servicios sin cobrarme el IVA.

Vivo en un país en el que hay empresarios que no entienden que sus trabajadores no son esclavos y tienen derecho a irse a casa a la hora de salida que figura en su convenio, que el dinero no motiva y que pagar en negro es un delito y una inmoralidad.

Vivo en un país en el que las reformas laborales se miden en indemnizaciones en los despidos sin que a nadie se le haya ocurrido nada diferente en 40 años.

¿Y de quien es la culpa de todo esto y más?. Pues tuya…

Y mía…




Porque lo hemos consentido y fomentado, porque nos quejamos de corrupción y vivimos en una sociedad corrompida desde los cimientos en la que existen profesiones (legales) cuya tarea básica es sobornar y fomentar el cohecho impropio, en la que los nuevos demócratas de catálogo y color morado pueblan sus filas de militantes que tienen asistentas que limpian y planchan y a las que no dan de alta en el sistema y hay otro partido nuevo y naranja que ha desarrollado un culto a la personalidad del líder que es en sí misma una perversión de lo que dicen defender

Vivo, en definitiva, en un país que parece de fantasía pero que es dolorosamente real y en el que los comunistas dicen ser demócratas, los liberales utilizan servicios públicos, los socialdemócratas apoyan dictaduras, los centristas ponen líneas rojas a la negociación y los cristianodemócratas pecan constantemente por acción y omisión de avaricia, hurto, robo y latrocinio.

Pero todo esto no importa, porque en mis pais, uno en el que mi voto vale mucho menos que el de un analfabeto de Palencia o un premio Nobel de Soria (si lo hubiera) por el mero hecho de vivir en Madrid, el 90% de la población no sabe que es un comunista, un socialdemócrata, un centrista, un liberal o un cristianodemócrata.

Aquí no se cumple un hombre un voto, aquí no hay división de poderes, aquí no hay igualdad.

Aquí hay discriminación efectiva por razón de nacimiento y lugar de residencia. Aquí se quiere prohibir el uso del pañuelo como identificación religiosa pero consentir el crucifijo o el pañuelo palestino.

Y aún así, aquí estamos, trabajando sin recursos porque otros los han saqueado, sin ideas porque los que han estado antes se han encargado de idiotizar a las generaciones a su cargo y sin futuro porque mañana será mucho peor que hoy.

Pero somos la leche, ¡vamos a ganar la Eurocopa!

Todos los aficionados a los coches y devoradores de revistas de automoción sabemos desde hace muchos años que muchos coches, especialmente los alemanes y más concretamente los del Grupo VAG (Volkswagen) ofrecen datos de potencia muy superiores en los bancos de pruebas de las revistas a los que oficialmente anuncian.


Durante todos estos años he leído múltiples explicaciones que iban desde que era un costumbre en Alemania para provocar agradables sorpresas a los usuarios hasta que ocurría porque en España no se añadían determinados productos al gasóleo que en Alemania sí y que evita su congelación por debajo de 20ºC.

Imagen publicada por el Diario El Mundo el lunes 

Esto en sí ya era un problema, porque históricamente ha habido países, como Francia, dónde la fiscalidad aumenta mucho en función de la potencia del coche, algo que también ocurre en España, dónde el impuesto de circulación se mide en caballos fiscales y gravan la potencia de los vehículos. Por tanto, si una marca ofrece más caballos de los que anuncia, ya estaba cometiendo un fraude y realizando un competencia desleal, puesto que el cliente se tira a por el coche que ofrece "más por menos", en este caso más caballos por menos impuestos.

Pero claro, ahora ha estallado el escándalo de las emisiones de los motores Volkswagen que camuflaban sus emisiones mediante un software, es decir, un acto consciente y premeditado. Hay dolo.


Pero que le quiten "lo bailao". Durante muchos años, han sido los motores de este grupo presente en marcas como la propia Volkswagen, Audi, Seat o Skoda los que han cambiado los hábitos de conducción de millones de usuarios, principalmente en Europa, que cambiaron la gasolina por el gasoil sorprendidos por la eficiencia de estos propulsores. Así, las marcas competidoras han tenido que realizar inversiones millonarias para estar a la altura de las cifras anunciadas. Cifras que ahora sabemos que eran falsas.

Que le pregunten a los directivos del grupo PSA (Peugeot-Citroën) lo que les costó esta apuesta por los motores Diesel, que tuvo que pasar por realizar alianzas con rivales como Ford, pero, sobre todo, que se lo pregunten a los fabricantes coreanos y japoneses.

No olvidemos que en países como Japón o Estados Unidos, las ventas de coches con motores diesel son marginales, puesto que la gasolina es barata (USA) y el gasoil de uso particular no está subvencionado. Así, marcas como Toyota, Honda o Mazda (con mucha presencia en USA y por tanto, sin interés inicial en el diesel) tuvieron que realizar inversiones millonarias en esta tecnología y pasar por un desierto que les obligó, en algunos casos, a realizar acuerdos contra-natura para poder montar motores diesel en sus coches. A modo de ejemplo, yo tengo un Mazda que lleva un motor diesel PSA como resultado de la pertenencia de Mazda al grupo Ford que también colaboró en el diseño de ese motor que se realizó, a su vez, a propuesta de BMW para dotar a sus Minis de un motor diesel transversal.

Ahora Mazda, Toyota y Honda fabrican sus propios motores diesel a costa de años de investigación y grandes inversiones y cumplen (a priori) con los requisitos de la normativa de emisiones. Curiosamente, cuando las revistas de coches someten a prueba los motores diesel de los fabricantes japoneses obtienen cifras de potencia similares a los anunciados por los fabricantes.

En resumen, lo que ha ocurrido en Volkswagen se sabía o sospechaba desde hace muchos años y no va a acabar ahí, puesto que la disparidad de cifras entre las reales y las ofrecidas ocurría con todas las marcas alemanas (excepto Ford) y en algunos modelos de Opel era impresionante. Esto, en sí ya era un fraude, pues ofrecían más potencia real a los compradores que pagaban los mismos impuestos que por coches menos potentes de la competencia.

¿Y ahora que va a pasar?, no lo sé, no soy adivino, pero espero que al menos sirva para demostrar algo que algunos ya sabemos desde hace mucho tiempo, que comprarse un Volkswagen significa pagar un sobreprecio no justificado y que los coches alemanes no son mejores, en términos de calidad, que los de sus rivales.

Hasta el 30 de agosto en Madrid. Sí, también soy fan de Bond y creo que incluso soy más fan de Ian Fleming, su autor.


Hasta el 30 de agosto, en Madrid, en el Centro Cultural de la Villa (en la Plaza de Colón), puedes disfrutar de una exposición dedicada al universo del agente secreto más famoso de todos los tiempos, 007 o si prefieres, Bond, James Bond. Diseñando 007, 50 años de estilo Bond.


Con motivo del 50 aniversario del nacimiento de la saga, se ha reunido una muestra realmente interesante que va más allá del tópico y nos muestra historias y anécdotas de este personaje de ficción que bebió de la intensa vida real de su autor, Ian Fleming, que daba para escribir una inmensa saga en primera persona.

¿Sabías que Ian Fleming tuvo una actuación destacada en la II Guerra Mundial en el servicio de inteligencia?, ¿qué gracias a una operación dirigida por él fue posible el desembarco aliado en Sicilia?, igual te suena el nombre de la operación: Goldeneye, ¿recuerdas la película?. Eso fue una constante, utilizar nombres reales, incluso de antiguos compañeros de colegio, en sus novelas. Es más, también el personaje de Moneypenny se inspiró en uno real

En la muestra hay mucho material que incluye vestuario (lo siento, no está el bikini de Ursula Andress), fotografias, reproducciones, accesorios originales, etc. Incluso el famoso Aston Martin DB5 que se hizo casi tan famoso como el personaje, aunque hay un error en la muestra, uno compartido por muchísima gente que cree que es el primer coche que conduce Sean Connery, pero no, ese honor recae en un Sumbean Alpine, un coche mucho más modesto. Por cierto, en las novelas James no conduce Aston, una marca reservada hasta unos pocos años antes a pilotos y suele ser usuario de Bentley, lo cual sería muy adecuado para un "Bentley boy" como el propio Ian.


Y os hablo de esto porque también soy muy fan del mundo James Bond y soy de los pocos que reconocen que les gustaba Roger Moore en el papel de 007. ¿Mi favorita?... no lo sé, pero sí se cual es la más divertida: Moonraker. En cuanto a chicas Bond... ¡uf!, no sabría que decir... venga va, me decido por Carole Bouquet en "Solo para sus ojos".

Lo dicho, no os la perdáis, aunque es cierto que es un poco cara, porque cuesta 15€ y luego siempre podéis acudir al Café Colón a pediros un Martini con Vodka... ¿Agitado?

Victimista, manipulador, tergiversador histórico, mesiánico y gregario.


En un estado democrático de derecho en el que el ordenamiento jurídico garantiza respeto a los derechos y libertades de sus ciudadanos y en el que, aún con más fuerza, se garantiza el derecho de asociación, sindicación y a fundar o participar en partidos políticos; plantear una secesión basándose en una supuesta nacionalidad sólo puede sustentarse en principios racistas que suponen una supremacía moral, ética, religiosa o incluso genética respecto a los que no se quieren separar.

Esto es una obviedad y sin embargo hay mucha gente que no lo percibe así o, lo que es peor, se escuda en supuestos agravios previos o en un conveniente nacionalismo inventado de signo contrario que dé contenido a su victimismo, otra de sus señas de identidad y a las que hay que sumar la tergiversación histórica, el mesianismo y el citado racismo explícito.


Llama la atención que estos movimientos son transversales y engloban a un amplio espectro de opciones políticas que van desde la izquierda marxista hasta la burguesía católica más pija y rancia. Algunas de estas formaciones son portadoras de banderas en defensa de derechos y libertades (como si fueran los únicos) y tienden a comparar gratuitamente a los que opinan de forma diferente a su único pensamiento, con regímenes dictatoriales pasados caracterizados por su racismo. Qué fácil es y que enorme ignorancia demuestra quien acude al término “nazi” para descalificar al que no piensa como él, cuando, paradójicamente, es él mismo el que más se parece defendiendo su derecho a independizarse de nuestra nación común basándose en criterios como su lugar de nacimiento, el número de apellidos locales o el conocimiento de una lengua.

Me fascina ver como para sustentar su ideario algunos acuden a una comparación recíproca y acusan “al resto” de un nacionalismo de corte contrario y matiz imperialista y no tienen complejos a la hora de realizar estas acusaciones acudiendo, de nuevo, a ideas como la leyenda negra en América, la expulsión de los judíos y moriscos o, vete tu a saber, la muerte de Argantonio, porque puestos a decir tonterías, a cambiar la historia y a hacernos responsables de la muerte de Manolete, todo vale, especialmente si el que escribe muestra tal nivel de, vete tu a saber, ignorancia o deseos de manipulación.

El nacionalismo es racista, es mesiánico, es antiguo, es empobrecedor, es revanchista de agravios reales e imaginados, es cobarde, manipulador y una palpable muestra de la supina ignorancia no ya de nuestros gobernantes, sino de los votantes.

Yo no soy nacionalista de signo contrario, no me quiero escindir de nadie. Yo defiendo la integración, las ventajas del intercambio cultural e incluso de ADN, a diferencia de los racistas que contarán el número de apellidos o el lugar de nacimiento para establecer sus criterios de validación racial para sus nuevos estados ideales. ¿Qué harán con el resto de población?, ¿los marcarán con vistosos triángulos de colores como a los judíos durante el nazismo o a los agotes durante la edad media?.

A claro, que no hará falta porque acudirán al cacareado derecho de autodeterminación, aunque es muy probable que desconozcan que fue el mismo principio que esgrimió Hitler para ocupar los territorios germanoparlantes de Austria o Checoslovaquia (ya, de paso, la invadió entera y buscó ocupar las fábricas de Tatra o la de cañones de Skoda), o que es un término que apareció por primera vez en un texto constitucional en la constitución de la URSS de Lenin que luego se dedicó a exiliar pueblos en masa o a ocupar países.





Por cierto, no está de más recordar que este principio es el que defendió el presidente Woodrow Wilson para desmembrar el imperio austrohúngaro y crear nuevos países (Checoslovaquia, Yugoslavia) que previamente no existían y que han sido polvorines que en algún caso desembocaron en guerras más de 70 años después. Es curioso, porque muchas poblaciones del este de Europa vivieron mejor y con más autonomía durante el imperio que con las nuevas naciones, que organizaron deportaciones o expropiaciones de bienes en base a criterios como la lengua hablada o su cultura gitana. Pero claro, lo que mucha gente también desconoce es que bajo esos principios de autodeterminación sólo había intereses económicos, porque no pareció importarle en aquel momento al señor Wilson que las ruinas del imperio otomano se repartieran en protectorados entre Gran Bretaña y Francia estableciendo fronteras arbitrarias que inventaron países (Irak, de aquellos polvos…) y olvidaron otros (Kurdistán).

En fin, en tiempos en los que algunos pensamos que lo que enriquece es compartir, aprender, sumar. Otros se encaminan con paso firme y decidido (muy propio del inconsciente) hacia un futuro de escisión, ignorancia y resta.

Ahora todos los coches son iguales, al menos en concepto, pero hubo un tiempo en el que fabricantes como Tatra demostraron que otros caminos eran posibles.


Voy a inicar una serie de noticias dedicadas al mundo del automóvil, algo que me fascina.

Hoy hablaré de una marca a la vez, mítica y desconocida, con una importancia histórica enorme: Tatra.

Tatra T-603 Tatraplan
Espectacular imagen de la esencia Tatra
Se trata de una marca de automóviles de origen Checo que existe desde mediados del siglo XIX, aunque en los primeros tiempos se dedicase a fabricar carrozas y otros productos. Se dice que es una de las marcas más antiguas del mundo, pero hoy no voy a hablar de los primeros tiempos, famosos por la calidad de los automóviles Tatra, sino de la importancia que adquirió el "concepto Tatra" en los años previos a la II Guerra Mundial debido a las ideas del genial Hans Ledwinka. Este ingeniero había sido compañero de Porsche en Austro Daimler (como veremos posteriormente este detalle tiene su importancia). Como consecuencia de la desaparición de esta marca, estos compañeros siguieron caminos distintos, Porsche seguiría trabajando para la casa madre, incorporándose a Daimler Benz, donde diseñaría los famosísimos Mercedes SS.

Como iba diciendo, Hans Ledwinka pasa a trabajar para TATRA en el año 1921. Ya había prestado servicios para esta marca a principios de siglo. En su regreso comenzó a realizar automóviles muy modernos y bien construidos para su época. Pronto se hizo director técnico de Tatra y dirigió sus esfuerzos al diseño de su particular sueño, el coche del pueblo (¿os suena?) Así, presento el Tatra T-11:

Tatra T-11

Si habéis estado en Praga recordaréis que es un coche muy utilizado para dar paseos a los turistas.

A continuación dirigió sus pasos hacia una de las obsesiones de su época, la aerodinámica. En muchas enciclopedias del automóvil, veréis como se atribuye al Chrysler Airflow el privilegio de ser el primer automóvil aerodinámico producido en serie, pero esto no es cierto, puesto que un año antes, en 1933, Tatra inició la producción de los Tatra con motor trasero y refrigeración por aire, según los principios aerodinámicos del ingeniero húngaro Jaray. Al colocar el motor en posición trasera, se podía fácilmente reducir la superficie frontal, con los beneficios aerodinámicos que ello conllevaba. Además, el motor trasero producía menor rumorosidad en el habitáculo, algo muy adecuado a unos modelos lujosos y reducía costes de fabricación. En contra, esta disposición mecánica dificultaba el reparto de pesos, algo que saben bien todos aquellos conductores veteranos que se iniciaran con vehículos de los 50, 60 ó 70, llamados "todo atrás" y que inundaron las carreteras europeas en aquellos tiempos.

Este modelo fue sustituido por el T 87, similar, pero más potente y lujoso. Hemos de tener en cuenta que, a diferencia de los modelos de postguerra antes citados, los Tatra eran modelos lujosos con motores de 8V y altas cilindradas, colocados por detrás del eje posterior y refrigerados por aire. Creo que hasta la aparición del Chevrolet Corvair, nadie había hecho nada parecido.

Tatra T-87

Tatra T-87

Y llegamos a una parte muy curiosa de la historia con la aparición del Tatra T 97 v570, se trataba de un vehículo construido con los mismos planteamientos que sus hermanos mayores T77, T87 y T97, pero pequeño. Este coche tenía un gran potencial de desarrollo y crecimiento, ¿cómo lo sé?, sencillo. En aquellos momentos en la Alemania de Hitler, se estaba poniendo en marcha un proceso mediante el cual se pretendía iniciar la construcción de un automóvil utilitario pero capaz de trasladar a toda la familia. Debía ser barato, fiable, fácil de construir… bueno, esta historia os la sabéis: se realizó un concurso para el que se presentaron varios diseños y… ¿quién ganó?, pues ganó un diseño de Porsche (que ya no trabajaba en Daimler y dirigía un estudio de ingeniería) del que, en principio, se encargó la producción a Mercedes, pero que no pudo llevarlo a cabo, por lo que se decidió construir una fábrica específica para su producción, la cual fue testimonial hasta la guerra, aunque al finalizar la misma, aún con la opinión en contra de muchas insignes mentes, se decidió su fabricación. Estoy hablando del famoso escarabajo y el origen de Volkswagen.

Aquí podéis comparar:

VW escarabajo y Tatra T-97
A la izquierda el escarabajo, a la derecha el Tatra T-97
VW escarabajo y Tatra T-97
¿Cual es cual?


Lo cierto es que Porsche, creador del diseño del escarabajo, evidentemente lo plagió, pero no sólo en la idea básica, estoy hablando de "casi" calcar el dibujo original. Lo que pasó es que Checoslovaquia fue ocupada en 1938 y se prohibió la construcción del Tatra T 57.

Tras la ocupación soviética, Tatra se dedicó a la fabricación de camiones y de coches de lujo, en la línea de los T 87, pero con un diseño nuevo, el Tatra T-603 Tatraplan, que motorizaría a las élites checoslovacas y de otros países comunistas.

Tatra T-603 Tatraplan
Fue el coche de las élites de los países del este

Dicen que no hay nada parecido a conducir un Tatra, no hay un coche igual en el mundo. El último coche fue el Tatra T-613 y un testimonial Tatra T-700.

Es una lástima que las marcas que fabricaban coches diferentes hayan desaparecido o se hayan reconvertido en lo mismo que su competencia y fabriquen productos normalizados para uniformar nuestras carreteras de los mismos conceptos.

Ser diferente, en el mundo del automóvil, es imposible