El escándalo Volkswagen [Viene de lejos]

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Todos los aficionados a los coches y devoradores de revistas de automoción sabemos desde hace muchos años que muchos coches, especialmente los alemanes y más concretamente los del Grupo VAG (Volkswagen) ofrecen datos de potencia muy superiores en los bancos de pruebas de las revistas a los que oficialmente anuncian.


Durante todos estos años he leído múltiples explicaciones que iban desde que era un costumbre en Alemania para provocar agradables sorpresas a los usuarios hasta que ocurría porque en España no se añadían determinados productos al gasóleo que en Alemania sí y que evita su congelación por debajo de 20ºC.

Imagen publicada por el Diario El Mundo el lunes 

Esto en sí ya era un problema, porque históricamente ha habido países, como Francia, dónde la fiscalidad aumenta mucho en función de la potencia del coche, algo que también ocurre en España, dónde el impuesto de circulación se mide en caballos fiscales y gravan la potencia de los vehículos. Por tanto, si una marca ofrece más caballos de los que anuncia, ya estaba cometiendo un fraude y realizando un competencia desleal, puesto que el cliente se tira a por el coche que ofrece "más por menos", en este caso más caballos por menos impuestos.

Pero claro, ahora ha estallado el escándalo de las emisiones de los motores Volkswagen que camuflaban sus emisiones mediante un software, es decir, un acto consciente y premeditado. Hay dolo.


Pero que le quiten "lo bailao". Durante muchos años, han sido los motores de este grupo presente en marcas como la propia Volkswagen, Audi, Seat o Skoda los que han cambiado los hábitos de conducción de millones de usuarios, principalmente en Europa, que cambiaron la gasolina por el gasoil sorprendidos por la eficiencia de estos propulsores. Así, las marcas competidoras han tenido que realizar inversiones millonarias para estar a la altura de las cifras anunciadas. Cifras que ahora sabemos que eran falsas.

Que le pregunten a los directivos del grupo PSA (Peugeot-Citroën) lo que les costó esta apuesta por los motores Diesel, que tuvo que pasar por realizar alianzas con rivales como Ford, pero, sobre todo, que se lo pregunten a los fabricantes coreanos y japoneses.

No olvidemos que en países como Japón o Estados Unidos, las ventas de coches con motores diesel son marginales, puesto que la gasolina es barata (USA) y el gasoil de uso particular no está subvencionado. Así, marcas como Toyota, Honda o Mazda (con mucha presencia en USA y por tanto, sin interés inicial en el diesel) tuvieron que realizar inversiones millonarias en esta tecnología y pasar por un desierto que les obligó, en algunos casos, a realizar acuerdos contra-natura para poder montar motores diesel en sus coches. A modo de ejemplo, yo tengo un Mazda que lleva un motor diesel PSA como resultado de la pertenencia de Mazda al grupo Ford que también colaboró en el diseño de ese motor que se realizó, a su vez, a propuesta de BMW para dotar a sus Minis de un motor diesel transversal.

Ahora Mazda, Toyota y Honda fabrican sus propios motores diesel a costa de años de investigación y grandes inversiones y cumplen (a priori) con los requisitos de la normativa de emisiones. Curiosamente, cuando las revistas de coches someten a prueba los motores diesel de los fabricantes japoneses obtienen cifras de potencia similares a los anunciados por los fabricantes.

En resumen, lo que ha ocurrido en Volkswagen se sabía o sospechaba desde hace muchos años y no va a acabar ahí, puesto que la disparidad de cifras entre las reales y las ofrecidas ocurría con todas las marcas alemanas (excepto Ford) y en algunos modelos de Opel era impresionante. Esto, en sí ya era un fraude, pues ofrecían más potencia real a los compradores que pagaban los mismos impuestos que por coches menos potentes de la competencia.

¿Y ahora que va a pasar?, no lo sé, no soy adivino, pero espero que al menos sirva para demostrar algo que algunos ya sabemos desde hace mucho tiempo, que comprarse un Volkswagen significa pagar un sobreprecio no justificado y que los coches alemanes no son mejores, en términos de calidad, que los de sus rivales.

Capitán Rábano

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Y sigo probando.

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