Quien soy


¡Hola!

Me llamo César Bustillo Gorgojo, aunque en este mundillo soy más conocido como Capitán Rábano, un superhéroe que entabló hace tiempo una batalla perdida contra el apio.

Nací en Madrid en 1970 y pasé mi infancia y juventud viendo como crecía y se desarrollaba el barrio de Moratalaz. Luego estudié al lado de la calle de Atocha y me empecé a interesar por casi todo. Literalmente.

Inicié los estudios de Ciencias Químicas en la Universidad Autónoma con un resultado catastrófico, lo cual me llevó a estudiar algo que no tuvieran nada que ver y me pudiera dar un trabajo, y así acabé en Relaciones Laborales, diplomatura que luego completé con una licenciatura en Ciencias del Trabajo.

Como el mundillo de los Recursos Humanos no se interesó mucho por mí a pesar de mis constantes intentos de seducción, decidí hacerme técnico de prevención y en eso ando desde hace ya más de 13 años. ¿Me gusta mi trabajo?, sí, en teoría, porque en la práctica es mucho menos atractivo.

En el año 2010, en compañía de algunos amigos y familiares, dí forma a un blog gastro-viajero al que no le ha ido mal del todo, Con un par de guindillas, pero eso sólo cubre una parte de mis inquietudes, así que también dí forma a otro espacio Los gigantes juegan a la oca, que, desafortunadamente, no puedo actualizar todo lo que quisiera por falta de tiempo: el mal de nuestros días.

Me gusta el cine (el bueno, el malo y el francés), me gusta la música (solo la buena y si se trata de un blues viejo, herido y mefistofélico, mejor), me gusta la gastronomía, todos los deportes y siento pasión por los coches (sobre todo por aquellos que formaron parte del paisaje de mi infancia y adolescencia). Hablo de todo, lo cual no es, ni mucho menos, una virtud.

Aquí contaré cosas sin pelos en la lengua. Seguramente muchas menos de las que quisiera porque no dispongo de mucho tiempo, sobre todo desde que tuve la fortuna de convertirme en padre de una niña por la que lucho cada día en ser mejor y en darle algún motivo de orgullo.


2 comentarios:

  1. Una declaración de intenciones más que digna.

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  2. Me ha encantado, no te miento, sobre todo por las similitudes, ya sabes. Lo mío es un niño.

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